Manta Ray y el postrock en España
Estilo propio, independencia musical y símbolo del Xixon Sound, la banda detrás de Nacho Vegas
MANUEL LÓPEZ
A finales de los 80 y principios de los 90, algunas bandas empezaron a reinterpretar el rock con fines no rockeros. Parecía el nacimiento de un nuevo estilo. Combinaban la interpretación clásica de los instrumentos del rock, con el uso de la tecnología, la improvisación en el estudio, con una cuidada producción y una composición más basada en capas y ritmos, que en estrofas y estribillos. Simon Reynolds, el famoso crítico musical británico, acuñó en 1994 el entonces polémico término “post-rock”, para referirse a esta nueva corriente.
Ese mismo año, en Gijón, la joven banda Manta Ray, estaba en pleno proceso de grabación de varios sencillos que cristalizarían en su primer disco; Manta Ray (Subterfuge 1995). Era la época dorada de la escena de Gijón, o Xixón Sound, en la que se engloban bandas alternativas como Australian Blonde, Eliminator Jr. o Nosoträsh. En una ciudad pequeña como Gijón los músicos se conocían entre ellos y compartían estudio, algunas veces banda y casi siempre productor, Paco Loco.
En ese ambiente de creatividad y comunidad, Manta Ray destaca del resto de bandas por un sonido particular y una estética musical bastante alejada de lo que se estaba haciendo en la escena independiente, no solo de Asturias, sino del resto de España. Avalados por las buenas críticas y por una acogida aceptable, en 1998 lanzaron Pequeñas Puertas Que Se Abren y Pequeña Puertas Que Se Cierran. Con la libertad que les brindó producirse ellos mismos, en colaboración con Roberto Nicieza, de Australian Blonde, grabaron el álbum que más define su sonido y que introduce el post rock en España.
Influidos por Laika o Stereolab, Manta Ray factura un disco bastante alejado de los presupuestos del rock tradicional. Construido a partir de patrones rítmicos más que desde la voz. El bajo y la batería crean una base sobre la que se articula el resto de la composición, hecha de capas repetitivas, como en ‘X Track’ y ‘O.F. King’, donde la batería es un ritmo constante y prácticamente inalterable. Esa extraña manera de componer era lo que más alejaba a Manta Ray de otras bandas.
En un disco donde las guitarras están en segundo plano y la voz se integra como un instrumento más, adquieren mayor importancia la sección rítmica y otros instrumentos menos habituales en el indi o el rock, como los xilófonos, la melódica o el Theremin. Es clave Frank Rodow, el multiinstrumentista de la banda y el que mejor absorbió la corriente post-rock. Rodow utiliza el sintetizador analógico en segundo plano, haciendo de bajo o generando atmósferas ambientales. Canciones como ‘Smoke’ ‘Sad evil Eye’ o ‘Suspicion’ son claros ejemplos de ello.
El disco está lleno de samples de artistas tan dispares como Ástor Piazzola (compositor argentino de tangos), Einstürzende Neubauten (banda de electrónica alemana) o Jacques Brel (cantautor belga). Llama especialmente la atención un sample de María Callas -una de las mejores cantantes líricas de la historia-, usado en el tema ‘Suspicion’. Todos ellos eran artistas que en palabras de Rudow “nos gustaban mucho en ese momento por igual a todos”. El sampleado aleja a Manta Ray del rock y los acerca más al Hip Hop o la electrónica además de conectarles con el Krautrock de los alemanes Can, otra de las grandes influencias de la banda.
Con este trabajo Manta Ray alcanzó una discreta proyección internacional. Realizaron su primera de gira europea con la banda estadounidense Come, a la que siguió su actuación en el FIB de 1998, -tocando entre Yo La Tengo y PJ Harvey- y que ha sido considerado como su mejor concierto. La banda estaba en su mejor momento, la prensa los adoraba y veían en ellos a los Tortoise españoles, la gran alternativa de la música alternativa.
Manta Ray acabaron su carrera en 2008 permaneciendo fieles a sí mismos, habiendo desarrollado un estilo propio y siendo verdaderamente independientes. Añorados por la crítica y fuente de inspiración para otros músicos, dejaron unos directos imprescindibles y una nueva manera de hacer música. Manta Ray abrió la puerta al post rock en España, una pequeña puerta que no se ha cerrado y por la que siguen entrado bandas sin complejos como Toundra.