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Morgan, manual para sumergirse en el río

Morgan vuelven a los escenarios con un concierto doble el 29 y 30 de enero y volvemos a The river and the stone

 

VERA CORDEIRO CANOSA

Fluir. Nadar. Hundirse. Salir a flote. Esta secuencia podría resumir la escucha de The River and the Stone (North Records, 2021), el nuevo álbum de Morgan, banda asentada en Madrid. El estribillo de ‘River’ también funciona como declaración de intenciones: “Soy una piedra, pero el río avanza / y avanza / y me arrastra con él / […] y me llevará a donde él quiera”. Sin duda, el efecto Morgan.

Grabado en el estudio Le Manoir de Léon (Francia) con Campi Campón a los mandos de la producción, este trabajo presenta un sonido magnífico y afianza las señas de identidad del grupo. Parten de un rock suave, melódico a veces como en ‘A Kind of Love’, que alcanza el clímax con ‘Paranoid Fall’ y la dupla ‘Late’-’Alone’. También nadan en aguas del folk y del blues. Con la voz de Nina por bandera, que mece e inunda sin eclipsar el perfecto engranaje de los demás miembros de la banda (Paco López, Ekain Elorza y David Schulthess), las 10 canciones del álbum afianzan el hueco que se han ganado a pulso en el panorama musical.

 

 

Si el sonido blues-rock de ‘River’ es amor a primera vista, ‘Paranoid Fall’ y ‘Alone’ son dos temas de maduración más lenta pero, sin duda, de los más compactos. Los riffs de guitarra del primero arrastran al fondo de una catarata sin fin que, como cantan en un verso: “Golpea como un camión / Apenas puedes pararte”. El segundo, de 7 minutos, fue el primer adelanto del disco, una apuesta arriesgada por no ser tan accesible en las primeras escuchas, como por ejemplo ‘Hopeless Prayer’ con un folk melódico cautivador. Sin embargo, ‘Alone’ es una auténtica joya. Impacta cómo la voz de Nina, suave, estática, lo inunda todo mientras se suman a ella los teclados y una guitarra que recuerda a la psicodelia de Pink Floyd. El tema sigue un crecimiento muy ambicioso que se mueve a veces entre sonidos más propios de una balada folk, pero el poder del rock en las guitarras es innegable.

‘Silence Speaks’ es el colofón. Recoge la profundidad de las letras anteriores, oscuras, para llevarlas al límite. Acompañada solamente de un piano, Nina parece llorar en cada sílaba y cala hasta los huesos.

Con todo, el listón de North (2016), álbum debut, y Air (2018), estaba muy alto y, al menos de momento, The River and the Stone aún no ha llegado al nivel de estos primeros trabajos. Uno de los síntomas más evidentes es que ‘Un recuerdo y su rey’, la ya mítica apuesta en castellano de la banda, está muy lejos de ‘Volver’ (North, 2016) y de ‘Sargento de hierro’ (Air, 2018). Parece que el poso de las nuevas canciones tarda más en digerirse. Es, en definitiva, un álbum para disfrutar con calma y dejando que las canciones arrastren hacia el río.