TOP

No, no somos groupies

El concepto de groupie ha evolucionado a lo largo de la historia descargando estereotipos

CRISTINNA G. HERNÁNDEZ

Pocas veces en relación con la música se habla de los fans. Que realmente se escribe fanes y hay de mil tipos y colores. De los que hacen cola días antes frente a un estadio a los que simplemente se compran el disco o en el peor de los casos se lo descargan. Si no fuera por ellos, la mayoría de la esfera del pop no habría llegado a donde está (Justin Bieber, One Direction, y cualquiera salido del Club Disney). Son los cimientos del éxito.

Todo lo que empezó con los Beatles y su indomable masa de chicas que gritaban y se desmayaban cada vez que alguno de ellos parpadeaba ha llegado a unos extremos que no son controlables. El fenómeno fan es parte de la experiencia de que nos guste algo. Desde coleccionismo de púas o setlists hasta comprarse el mismo anillo que llevó Menganito el día de la comunión de su prima de Albacete, siendo él de la Escocia profunda.

groupies

Se ha agravado con las redes sociales, que igual que nos acercan a más bandas y permite que tengamos una relación más personal con los artistas ya sea a través de tweets o por la retransmisión de su día a día en las stories de Instagram o vídeos de Q&A. Medios con plataformas digitales se han sumado también a esta nueva forma de interacción con los artistas, como El País, que de tanto en cuando hace videoencuentros con músicos.

El problema de todo esto, a pesar de la cantidad de cosas buenas que ha traído, es que ha asentado también ciertos estereotipos. Igual que antes -y ahora- si a un chico le gustaba el rock era algo normal, a las chicas si les gustaba era porque adoraban al cantante y no sabían apreciar la música. Puede que se dé este caso muchas veces, pero no podría estar más alejado de la realidad. Además, se nos ha vendido tanto esa imagen del rock and roll, sexo y drogas, que cada vez que aparece una mujer en el panorama se da por hecho que es una groupie. No, perdona, no soy groupie.

A las chicas, que gritamos más y tenemos más tendencia a que nos guste un miembro del grupo por el maldito efecto escenario, también nos gusta la música. A veces, y visto lo visto, tenemos que demostrar que nos gusta tanto o incluso más que a vosotros para demostrar que no, que no somos groupies. No estamos ahí por algo físico, es por lo mismo que vosotros.

No hablamos ya de cuando las chicas estamos cerca de los artistas, ya sea porque son familia, amigos, o porque nos dedicamos a esto. No, no somos groupies. Somos personas que estamos haciendo nuestro trabajo y la verdad es que vuestro machismo nos está interrumpiendo la tarea.

De todas formas, si lo fuéramos, ¿qué os pasa? ¿os molesta que una chica haga lo que quiera cuando quiera y que eso incorpore a un artista? Pamela Des Barres se reiría en vuestra cara, no ha habido nadie más libre que ella. Pamela Des Barres ha sido la mujer del rock and roll y se ha pasado vuestro machismo por el mismo sitio que se pasó a Mick Jagger.

En la película Casi Famosos se comenta este aspecto. Las groupies no van por la música. Las groupies no saben lo que es ser fan, no saben lo que es admirar y amar tanto una banda que duele físicamente. Las groupies van por la fama y las apariencias. Las chicas de Casi Famosos, inspiradas en Pamela Des Barres, son Band-Aids, son las que hacen al artista y el artista las hace a ellas. Se rompen el corazón mutuamente, pero no se lo toman en serio. Si no fuera así, ¿de qué chicas hablan las canciones?

Cuando escuchéis a chicas hablar de música, relacionarse con la música y amar la música, dejad de etiquetarlas como groupies, posiblemente sean mucho más fans que vosotros, algo que parece que es una competición hoy en día. Deberíais dejar de fijaros en los demás y disfrutar directamente de lo que os gusta. Dejad de llamarnos groupies porque no, no somos groupies.