Oasis no volverá a arder
Sonorama Ribera 2018 recibe este viernes 10 de agosto al ex-vocalista de Oasis, Liam Gallagher
JUANJO RIESGO
La aparición de Oasis en la música rebobinó la historia un par de décadas. En los 90’s, cuando parecía que todo se iba a terminar y desde Seattle el grunge pregonaba esa agonía vital, los hermanos Gallagher insuflron energía y actitud al cierre de un siglo XX que parecía que también iba a acabar con la humanidad.
Noel y Liam Gallagher consiguieron aunar los pegadizos estribillos de los Beatles, el desparpajo de los Stones y la potente instrumentación de los Who, creando un sonido que, a pesar de no ser nada nuevo, elevaba a otro nivel la música popular británica. Incluso se permitieron plagiar el riff inicial de la mítica “Bang A Gong (Get It On)” de los T-Rex de Marc Bolan; pagaron sus correspondientes derechos de autor, todo sea dicho. Su filosofía, que podría resumirse en algo así como “estos somos nosotros, esto es lo que hacemos y nos importa una puta mierda que os guste o no porque seguiremos haciéndolo”, fue la clave de su éxito y a la vez su destrucción; a Liam y a Noel les importaba tan poco todo que tampoco les importó mandar al carajo su banda.
Ese pasotismo sin complejos escondía un talento que quizás no todo el mundo ha sabido apreciar. Nacieron como una banda de garaje, tratando de hacer el mayor ruido posible y llevándolo con chulería a los escenarios, como muchas otras bandas, pero también supieron transmitir algo más que voltaje y rimas sin sentido. En algún punto, estos tipos que rebosaban macarrismo hooligan por cada uno de los poros de su piel lograron tocar la fibra sensible de millones de personas alrededor del mundo. La prueba más evidente de ello es Wonderwall, ese tema meloso que podemos llegar a detestar y que, por el contrario, nos es inevitable tararear cuando escuchamos sus acordes iniciales.
En una entrevista preguntaban a Noel Gallagher (guitarrista, compositor y pilar fundamental de la banda) qué significaba la canción Champagne Supernova. Lejos de dar una respuesta filosófica y meterse en un jardín del que probablemente no hubiese sabido salir, dijo “realmente no sé en qué estaba pensando o qué quería decir cuando compuse Champagne Supernova, pero cuando la toco y veo la reacción del público sé que eso era lo que quería transmitir”. Esa era la clave de Oasis: cosechar su éxito sin darse cuenta, pero demostrando mucho gusto por él.
Si su primer álbum, Definitely Maybe (Creation Records, 1994), fue un rotundo éxito que les llevó a tocar por Estados Unidos, What’s The Story (Morning Glory) consolidaba el porvenir de Oasis. Estos dos álbumes traerían la apoteosis: los conciertos multitudinarios, sus continuos rifirrafes con otros grupos y músicos y las portadas de la NME. Si ya era todo un hito tocar en Maine Road, que por aquel entonces era el estadio de su querido Manchester City F.C., Oasis hicieron historia con sus conciertos en Knebworth. Para que entendáis por qué aquello fue histórico, el evento consistió en dos shows (10 y 11 de agosto de 1996) que reunieron a 250.000 asistentes entre los dos días, pero hasta dos millones y medio de personas trataron de conseguir entradas, lo cual da a entender que podrían haber encadenado veinte sold out’s seguidos. Eso reavivó la llama del rock’n’roll.
Con el cambio de siglo y de década todo fue cuesta abajo. Si bien Oasis seguían siendo una autoridad en el panorama musical y sus conciertos congregaban a decenas de miles de personas, el listón bajó considerablemente en sus álbumes de este siglo XXI, de los cuales sólo salvaría ‘Don’t Believe The Truth’ y quizás algunas canciones sueltas. Las peleas entre Noel y Liam, que se habían dado desde los inicios del grupo, eran cada vez más sonadas. Los continuos insultos de uno hacia el otro en las entrevistas, sumados a las idas y venidas de los escenarios y las giras mermaban poco a poco la paciencia de ambos hermanos hasta que, en 2009, en un backstage antes de salir a tocar, a Noel se le agotó la paciencia cuando su hermano Liam intentó atizarle con su propia guitarra. Aquel fue el fin de Oasis; Noel Gallagher hacía pública su marcha de la banda en la web y todos los conciertos posteriores fueron cancelados.
Muchos se preguntan si después del fuego ¿quedan cenizas de Oasis? La ruptura del último gran grupo de rock británico dejó claro quién ostentaba el talento. Noel Gallagher era el compositor principal de Oasis y, si bien es muy difícil alcanzar el nivel que llegó a desarrollar en los noventa, sus dos discos en solitario hasta la fecha demuestran que sigue al pie del cañón, que le queda mucho por repartir y que no necesita a Oasis para ello. Por su parte, Liam creyó que su aventura en solitario tendría mejor resultado. Con los músicos que quedaron de Oasis, montó una banda a la que llamó Beady Eye, cuyo primer álbum todavía merecía un mínimo de respeto.
Ahora, a punto de aterrizar en el Sonorama Ribera 2018 para presentar As You Were, Liam parece seguir agarrándose a las inextinguibles cenizas del brit-pop‘ y de aquellos fuegos que, aún sin brillar como antes, siguen funcionando muy bien contra el frío. Don’t Look Back In Anger, Liam. Don’t Look Back Oasis.